Apuntes sobre el arreglo de «El Macrolocuaz», una canción de Max Góldenberg

…y ya no lo vi más

El pequeño trabajo sobre la canción El Macrolocuaz, para guitarra y voz me da la oportunidad de mencionar algunos detalles que median en la fase creativa de eso que se llama arreglo y que algunas veces puede llegar a imaginarse como una ‘segunda composición’. (Descargue aquí la partitura del arreglo)

Hace algún tiempo ya, intervine otro tema de Max Góldenberg: el Vals del Coyote. Ese trabajo fue a parar a Brasil para el disco ‘Mandinho’ de un gran amigo cancionista: Leandro Maia. Junto al enorme pianista André Mehmari, ellos por su cuenta, realizaron otra versión para piano y voz, cantada en portugués, que me dejó, además de conmovido, un gran aprendizaje: Habían llevado el tema de paseo por otros universos sonoros, agregando colores y sabores que se desarrollaban a partir del tema. Además su versión contenía rasgos derivados de mi arreglo. Leandro y André mostraban de forma sofisticada y creativa cómo recursos compositivos o arreglísticos pueden tratarse en mayor o menor grado para hacer reinterpretaciones de una obra a través de: el color armónico, la textura, las polifonías, los ritmos particulares o la improvisación. En ese caso, llevaron esos recursos a sus máximas consecuencias de desarrollo.

Para El Macrolocuaz me propuse en primera instancia no intervenir radicalmente el contorno melódico y las funciones armónicas ya compuestas por Max. Sin embargo, uno de los objetivos siempre fue resignificar ese conjunto de relaciones dadas entre melodía y armonía o, incluso, entre ‘tono’ y ‘color’. Para esto me basé directamente en la letra:

A un ente planetario pregunté de dónde había venido
Siempre he estado entre ustedes, contestó, para observarlos bien
Desde mi dimensión yo siento que no han aprendido nada
Siempre se están matando como si fuera muy natural

Hasta los animales de la misma especie se defienden
Y si se matan es por selección; se elimina lo peor, es lo mejor
Pero en el ser humano es al revés: Se mata el hombre bueno
Y queda el que lo manda a asesinar, por ansias de poder

Una guerra total acecha ya, hay que tener prudencia
Tratemos de salvar la humanidad despertando consciencia
Cantemos a la vida y al amor; cultivemos la tierra
Para que nuestros hijos tengan paz y un mejor porvenir. ¡Quiero vivir!

Y hasta ahí llegó la conversación
de este amigo polidimensional
Los cuernos le cambiaron de color
y ya no lo vi más

El Macrolocuaz es un ente sobrenatural con quien el yo lírico dialoga, al tiempo que representa su propia consciencia. Tanto el yo lírico como el ente-personaje participan y funcionan como narradores en la historia que se canta. Quise sugerir entonces esa sobrenaturalidad mediante una alteración (no siempre presente) de su acorde tónica.

Siendo la tonalidad Do mayor, altero su orden natural en momentos específicos mediante el cambio del sol natural por un sol sostenido. Con esto, la tríada mayor, pasa a ser un acorde aumentado. La sensación de inestabilidad que provocan las dos terceras mayores del acorde de Do aumentado (C aug) es la que hago vincular al concepto de sobrenaturalidad.

La idea del acorde aumentado no proviene de allí nada más. También aparece en la canción original, pues de forma similar, la quinta aumentada ya aparece en la dominante (G7[b13]) como un elemento de tensión extra (treceava rebajada). Max usa esto en momentos culmen como cuando la voz exclama ¡Quiero vivir!, el mayor de todos.

Habiendo llegado a concretar la idea del acorde aumentado, llevé esa alteración a jugar al terreno melódico. Así también, sol sostenido puede aparecer en sustitución del sol natural, aunque funcionalmente puede aparecer también como la bemol (su enarmónico). Luego, sol sostenido o la bemol, según sea el caso, empieza a formar parte de acordes alterados o prestados. Así este elemento termina como una implicación de color armónico, el cual se vuelve temático en algún grado en este arreglo.

Otro de los objetivos fue resaltar el componente dialógico (la conversación de la narración) inmerso en la canción a través de reforzar aún más la interacción entre guitarra y voz o para ser más específicos, entre su dos textos primarios: música y letra. Este relacionamiento se potencia en el universo que es la canción: un objeto estético en el cual lo musical y lo literario se ven afectados uno al otro y que arroja características propias que no se pueden encontrar solas en la música o en la literatura.

La canción popular contiene elementos constructivos particulares a partir de los ritmos que caracterizan sus géneros. Estos ritmos posibilitan y ponen ciertas condiciones para la interacción entre acompañamiento y melodía-letra. Como esto ya se encontraba resuelto desde la composición misma, opté por jugar con los aspectos rítmicos del acompañamiento y permitirles alejarse de la particularidad de su género, pero siempre anclados en la matriz rítmica general y la estructura de la composición.

A su vez, resalto lo dialógico con extensiones melódicas de los acordes a modo de comentarios (en sentido polifónico) a las frases de melodía-letra y que sí son propias del arreglo. El color armónico es también, metafóricamente, un elemento de diálogo entre la estructura musical y la subestructura melodía-letra. Menciono aquí que, hacia el final de la canción, Andrés Cordero hizo una interpretación libre que varió la melodía final desde donde la letra dice:

…de este amigo polidimensional
Los cuernos le cambiaron de color
y ya no lo vi más.

Este cambio es una de mis partes favoritas porque se dio inesperada y genialmente gracias a Andrés. La partitura incluye ambas melodías, la original y la que es fruto de nuestra intervención.

Para terminar, otro objetivo buscado: el cambio tímbrico en el instrumento, última decisión que tomé. Así, para cambiar la sonoridad, usé una guitarra eléctrica Eastman (gracias a Manrique Montero) que favorece estilos como el jazz y permitió implementar el timbre eléctrico-metálico, muy diferente del de nylon-acústico. El resultado es un sonido cálido y más opaco. Más allá, vale la pena subrayar implicación que tiene el sustain del instrumento amplificado, pues esto genera que los sonidos y sus armónicos dilaten su duración en el tiempo y se perciban más duraderos al oído. Esto favoreció agregar el uso de acordes en bloque en lugar de arpegiados, lo cual desdibuja por momentos lo explícito del pasillo y los arpegios como bases rítmicas originales.

El Macrolocuaz en su versión original:

Soy más afín al arreglo que a la composición. Los temas de otras personas me detonan muchas posibilidades de intervención. En ese sentido la composición se me hace un reto mayor, pues significa empezar desde cero. Max siempre ha sido generoso conmigo y me ha ofrecido sus canciones para que yo me divierta con ellas. Tengo proyectado seguir trabajando sus temas y diversificar las modalidades e instrumentaciones de arreglos futuros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *